La soledad en los hospitales

5 Beneficios de vivir en una residencia de ancianos

Hoy en día es habitual usar las residencias de ancianos como opción a la hora de cuidar de nuestros mayores. En los últimos diez años el número de personas de la tercera edad que viven en residencias casi se ha triplicado, pasando de unas 96.000 personas en 2001 a más de 270.000 en 2011, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

No obstante, parece que el uso de residencias de ancianos para el cuidado de los mayores es algo que se encuentra estigmatizado. Aún cuesta hacer entender que no tener tiempo para hacernos cargo de ellos es algo normal, y que mandarlos a una residencia o a un centro de día no es deshacernos de ellos o desentendernos, sino proporcionales unos cuidados mucho mejores de los que podríamos darles en casa.

Todos estos lugares permiten las visitas de los familiares e incluso tienen sus propias salas para ello, si fuera el caso de no contar con su propia habitación individual.

Una vez tomada la decisión de hacerlo, habrá que buscar un sitio que nos aporte confianza y garantías, por ello, las residencias de ancianos que el Grupo Carflor gestiona en la provincia de León cuentan con profesionales que prestan la mejor atención sociosanitaria y una premisa irrenunciable: Crear ambientes cercanos, familiares y personalizados con el fin de garantizar el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores.

Es una etapa muy importante en la vida de nuestros mayores, en la que precisarán de los mejores cuidados, cariño y atención. Por eso el objetivo de esa búsqueda debería centrarse en buscar el lugar donde mejor atendidos y queridos puedan sentirse fuera de su entorno, un lugar donde puedan seguir disfrutando de la vida con la mayor tranquilidad y seguridad que podamos darles.

Entre las mayores ventajas de vivir en una residencia de ancianos destacaríamos:

  1. Libertad de movimientos: La mayoría de las residencias se encuentran a día de hoy adaptadas a personas con diferentes tipos de dependencias o patologías e incluso con dificultades de movimiento, gracias a ascensores o rampas. De esta forma, los residentes no tienen que limitarse a la hora de desplazarse, pudiendo salir a tomar el aire a los jardines o moverse con normalidad por las instalaciones y atravesar las puertas con sus sillas de ruedas si fuese necesario. Esta facilidad no sucede en los pisos comunes por falta de espacio y adaptación.
  2. Menús adaptados a cada residente: La comida es otra de las cosas a tener en cuenta, en las residencias encontrarán menús elaborados diariamente y adaptados a sus necesidades alimenticias. En casa, sobre todo si viven solos no suelen ser tan cuidadosos a la hora de cocinar para ellos, ni disciplinados con los horarios de comidas. Esto también sucede cuando viven con sus hijos, ya que la complicada vida diaria de cada uno hace que no se suela comer a la misma hora.
  3. Cuidado médico: Para una persona sola o simplemente una familia sería casi impensable poder permitirse un cuidado médico las 24 horas del día y todos los días de la semana. Sin embargo, en este tipo de residencias, al ser muchos los ancianos que viven en ellas, el gasto es compartido además de estar supervisados periódicamente.
  4. Acompañamiento: La compañía es también algo que agradecen, y mucho, nuestros mayores. Las conexiones sociales son vitales para el bienestar personal, en estos centros se encuentran con gente de su edad, con la que pueden compartir aficiones y conversación. Esta es otra importante ventaja de vivir en una residencia frente a vivir solos en sus casas. Al igual que si los dejásemos sin compañía en nuestra vivienda mientras nos vamos a trabajar.
  5. Mayor actividad: Debemos tener en cuenta que los ancianos estarán más activos en estos lugares que en sus viviendas o en las nuestras propias. En muchas residencias tienen actividades recreativas con personas que les organizan. La estimulación mental es imprescindible. Algunos programas incluyen ejercicios, reuniones sociales y excursiones programadas a diferentes lugares con encanto. En algunos centros las instalaciones están equipadas con piscinas y gimnasios para que no pierdan capacidades debido a la inactividad.

En definitiva las residencias para la tercera edad deberían ser consideradas como una buena opción en cualquier caso de necesidad y sobre todo si la persona vive sola y sus familiares no cuentan con el tiempo necesario para cuidarlo y acompañarlo.

 

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