¿Cómo afecta la ‘Navidad’ al sueño? Pautas para una vuelta saludable

Las fiestas navideñas se caracterizan por cenas con sobremesas que se prolongan más de la cuenta, salidas nocturnas frecuentes y siestas que nos desvelan hasta la madrugada. En resumen, en los días de vacaciones disminuye, tanto la cantidad, como la calidad del sueño. En nuestra mano está que a la vuelta estos ‘excesos’ no nos pasen factura.

La Organización Mundial de Salud recomienda dormir al menos seis horas al día. Si tenemos obligaciones familiares, como sucede en estas fecha, probablemente no cumpliremos ese cupo, pero el problema no solo radica en el número de horas, sino en el periodo del día que las durmamos.

excesos navidadAsimismo, el tipo de comida que ingerimos en estas fechas dificulta la conciliación del sueño y empeora su calidad. La composición de ciertos alimentos afecta al sistema nervioso y condiciona el estado de sueño, como los hidratos de carbono, los cereales o los alimentos con alto índice glucémico y la cafeína.

La cantidad de actividad física también condiciona el sueño. Quien no realiza deporte de forma habitual, durante las vacaciones mantiene todavía un hábito más sedentario.

Es por todo ello, importante que durante la Navidad aunque sin perdernos las fiestas, mantengamos un cierto equilibrio en nuestros hábitos para que a la vuelta madrugar no nos suponga un trastorno.

  • Si usted no tiene ninguna dieta prescrita por su médico, no tiene por qué privarse de ningún alimento. Eso sí, si va a hacer una comida o una cena copiosa, trate de comer menos cantidad y alimentos más ligeros.
  • Dormir la siesta se puede, pero nunca exceder de la media hora ni adquirir hábitos como desayunar y volverse a meter en la cama.
  • Dentro del ‘caos’ que suponen estas fechas trate de tener siempre la misma hora de levantarse y acostarse.
  • No deje el ejercicio de lado. Salga a caminar al menos una hora al día.
  • No contrarreste la falta de sueño con substancias excitantes.

Si los efectos de alterar el sueño son nocivos para un adulto, en el caso de un niño son más acusados, ya que su cuerpo tarda más tiempo en volver de nuevo a la rutina. En este caso se ha de mantener un horario estricto y las mismas horas de sueño que un día normal, así como no evitar que se excedan con la comida, en especial con los dulces.

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